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Un viaje de una ida y una vuelta

16/12/2012

Hace 32 años nací en Valencia. Hace 6 años regresé, por primera vez en mi vida adulta, a Valencia para asistir a un congreso sobre educación artística mientras escribía mi tesis. Hace poco más de un mes estuve en Valencia, presentando una comunicación titulada Museos en Nueva Zelanda. Historia de una ida y una vuelta. Hace unas horas regresé a Madrid después de dar una clase sobre talleres en museos en Valencia.

Como le ocurre a Bilbo la primera vez que pone sus acelerados pies en el camino o a Frodo cuando en la oscuridad sale de Bolson Cerrado, cuando uno comienza un viaje no sabe en que va a acabar., y yo, en 2006 no me dí cuenta de que ese congreso era el comienzo de una nueva Historia cuajada de historias. Poco después empecé a leer a Elizabeth Ellsworth y me enamoré de la idea de mezclar el realismo mágico con los textos académicos… ¿pero cómo iba a ser de otra forma si en todos mis viajes a congresos hay parte de vida personal?¿si cada vez que viajo a Valencia por motivos profesionales siento que me reencuentro con parte de mi esencia?

2012-12-14 20.40.57Este año, he vuelto a Valencia invitada por Ricard Huerta (gracias) al Diploma de Educación Artística y Gestión de Museos en Valencia. El objetivo de mi clase era explicar a los alumnos parte del proceso de transformación del MuPAI en el que estuve inmersa durante mi tesis, cómo el museo se reinventó y cómo, para ello, tuvo que sentar unas bases antes de volver a salir fuera. Para reflexionar sobre la educación y la forma que teníamos cada uno de nosotros de hacerlo, partimos de la idea del manifiesto docente y del cuerpo del educador. Gominolas dulces (y algo duras, todo hay que decirlo), se convirtieron en cerebros, bocas, corazones y manos para ayudarnos a reflexionar (después nos las podíamos comer) sobre qué pensamos, qué decimos, qué sentimos y qué hacemos cuando educamos.

Pero estos días, además de compartir unas nutritivas horas de clase con un grupo de alumnas (y dos alumnos) alegres, motivados, comunicativos, cómplices,… también he tejido historias personales que se entrelazan con las “puramente” profesionales. El pimiento relleno de arroz, el reconocer calles, la suavidad de la arena bajo mis pies, el frío del agua en mi piel, el sabor de la sal en mi pelo, la luz y el azul rodeando mi cuerpo,…

saliendo de la playaMalvarosa

Durante mucho tiempo me he planteado como unir mi yo educadora con mi yo investigadora y mi yo artista, y la respuesta estaba ahí, al otro lado del espejo.

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